SOCIEDAD DE CIENCIAS NATURALES DE LA SIERRA DE GUADARRAMA

Las aves de la Sierra

 

 

 

 

La avifauna de la Sierra de Guadarrama, está condicionada por la situación geográfica (latitud), el clima, los pisos de vegetación (altitud), el impacto antrópico y por supuesto el hábitat característico de cada especie que queda determinado por los factores anteriormente citados.

Esta avifauna es muy diversa en especies constituyendo una síntesis entre las propias de climas y paisajes mediterráneos, como son las llanuras de la Meseta Central, y de especies propias de la montaña alpina y pirenaica. En la sierra hay registradas 286 especies de aves, algunas con presencia regular y otras más raras. De ellas, 165 pertenecen al grupo de las no paseriformes, 111 son paseriformes y 10 especies son exóticas (alóctonas), cuyo origen son las sueltas o escapes de la tenencia humana.

Hay que destacar la existencia de aves migratorias que habitan temporalmente la Sierra de Guadarrama. Autillos, halcones abejeros, milanos negros y reales, abejarucos, numerosas especies de anátidas son algunas de estas especies. A principios de otoño, las grullas que pasaron el verano en el norte de Europa atraviesan los cielos de esta Sierra en su viaje a las dehesas de Extremadura. A finales de invierno llegan de África las cigüeñas, las aves rapaces migratorias y las golondrinas, los aviones o los vencejos. Algunas se consideran en peligro de extinción, como el águila imperial o la cigüeña negra.

En las cumbres del piso alpino, por encima de los 1800 metros, podemos observar al majestuoso águila real, al halcón peregrino, al búho real y al buitre leonado y entre los paseriformes destacar al cuervo, al roquero rojo, a la chova piquirroja o al acentor alpino.

Ya en los pastizales de alta montaña y matorrales rastreros es habitual el verderón serrano, el acentor común, el bisbita alpino y el escribano hortelano.

En el piso subalpino y montano, entre los 1000 y los 2000 metros de altitud se dan las especies de pinares silvestres, negral y laricio. Aquí podemos observar al buitre negro, al azor o al papamoscas cerrojillo, entre muchas otras especies forestales. En los enebrales, helechares y retamares podemos encontrar a diversas especies de zorzales y al cuco. Y en los melojares, ya por debajo de los 1400 metros, al abejero europeo o al arrendajo.

Por debajo de los 900 metros, aún en el piso supramediterráneo, medran los encinares en los que podremos observar a la emblemática águila imperial, a la cigüeña negra o al rabilargo.

Los bosques de ribera albergan una avifauna muy variada entre la que destacamos a oropéndolas, martines pescadores o mirlos acuáticos, estos últimos en los cursos fluviales de mayor altitud.

Entre la fauna ligada a asentamientos humanos decir que la cigüeña blanca cuenta con una alta representación poblacional.

Y ya en los humedales serranos podemos observar al ánade real, la focha común, las gaviotas reidora y sombría, el cormorán grande, la garza real, el porrón común, el somormujo lavanco y el zampullín chico.

 

 

 

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